Las máquinas reactivas son útiles en aplicaciones en tiempo real, como los sistemas de control de robots y los sistemas de navegación autónoma, ya que pueden tomar decisiones rápidas y precisas sin necesidad de procesar grandes cantidades de datos.
Sin embargo, las máquinas reactivas tienen limitaciones a la hora de aprender de la experiencia y adaptarse a situaciones nuevas y desconocidas.
Las máquinas reactivas perciben el mundo directamente y actúan en consecuencia. Su funcionamiento no requiere que se cree un modelo del mismo.