Cuando se utiliza un algoritmo de aprendizaje automático (una modalidad de inteligencia artificial) para predecir en qué enfermedades es posible emplear un fármaco que fue diseñado para otros usos (una reutilización conocida como “reposicionamiento”), el algoritmo puede recomendar algunos fármacos, pero no explica el por qué, y esto genera dudas respecto a la fiabilidad de la predicción. Por tanto, sería ideal tener un mecanismo de reposicionamiento que, además, explicase por qué predice de la forma que lo hace.