Desde el primer momento desecharon la idea de la adopción porque Alejandra es adoptada y no quería hacer pasar a su hijo por los mismos problemas que tuvo ella. «Yo ni siquiera se de dónde vengo», advierte.
Según nos cuenta Alejandra, su hijo está hecho con inteligencia artificial. <Mandamos la foto de cuando yo era bebé y de cuándo él era bebé y las fusionaron>, desvela. Además, cuenta que, cuando el cartero les trajo al bebé, se llevó un susto tremendo al ver lo que había dentro del paquete.
Desde ese momento, Alejandra y Jaime siguen la rutina de cualquier padre. Las terapias recomendaban que se lo tomaran en serio, actuando como si el bebé fuera de verdad. Tanto es así que, cada tres horas, se ponen una alarma de un bebé llorando para darle de comer.